HIMNO

Gloria, honor a la Mártir de Cristo
que en la arena luchando valiente,
esmaltó con su sangre inocente
de pureza el virgíneo cendal:
Y hoy ostenta vibrante la palma
que en el cielo su triunfo pregona,
mientras Cristo su frente corona
con la gloria del lauro inmortal.

Pura azucena, morado lirio,
rosa fragante, flor de martirio;
flor que embalsamas de auras de cielo
nuestros hogares: Cuando tu vuelo
como paloma posaste aquí,
tú ser quisiste, desde ese día,
amparo de siempre, consuelo y guía
del que en sus penas se acoge aquí.

Tú nos bendices desde la altura
donde en tu Iglesia, radiante y pura
luce tu imagen como la aurora,
mirando a un pueblo que canta y ora,
e implora siempre tu protección;
Que allí tu trono quiso fijar Dios quiso
como trasunto del paraíso,
como promesa de bendición.

Mártir de Cristo, Virgen sagrada,
a quien Dios hizo nuestra abogada;
por ti alentados, la vida entera
seguir queremos nuestra carrera
bajo tu sombra y en tu loor,
cantar fervientes himnos de gloria,
como trofeo de tu victoria,
como tributo de nuestro amor.