LA IGLESIA MATRIZ

La devoción a la mártir Eulalia de Mérida dio lugar a una gran dispersión de su culto a través de la difusión de sus reliquias por todo el Occidente de Europa; por ello numerosos pueblos españoles, portugueses y franceses tienen su nombre o sus parroquias la tienen por titulares; también algunas catedrales.

La Iglesia madre se construyó a mediados del siglo IV cuando los sagrados despojos de la mártir fueron enterrados ex novo sobre un lugar en el que no había habido tumbas romanas ni cristianas; previamente sobre este lugar se había construido una pequeña iglesia y bajo su altar, tal como estaba establecido por la Iglesia Occidental, se situó la tumba o túmulo sobre el que se había grabado el título martirial de Eulalia.

Esta iglesia, como todas las iglesias de la época y tanto en Oriente como en Occidente, se denominaba martyrium siendo erigida a Dios en memoria de la mártir Eulalia.

Ahora bien es de saber que, siguiendo fielmente a André Grabar, mientras que en Occidente sólo se construían sobre tumbas martiriales los martyrium orientales también se construían sobre lugares relacionados con la vida de Jesucristo.
Según los usos de la Arquitectura del momento este edificio, aunque pobre en sus formas, tenía una gran riqueza interior, especialmente musivaria.
N.B. En un futuro próximo actualizaremos las interpretaciones de Javier Arce y sus seguidores por haber seguido una línea de investigación viciada en origen.
A mitad del siglo V esta primitiva iglesia fue demolida parcialmente siendo el germen de la nueva iglesia, ahora denominada basílica pero que, en realidad, seguía siendo un martyrium más grande y adaptado a la libertad de la iglesia y al flujo incesante de peregrinos.

A partir del enterramiento de la mártir a su alrededor se formó un gran cementerio por la querencia de los cristianos de enterrarse “ ad sanctos” o junto a los santos; pero sólo los obispos y algunos privilegiados consiguieron el enterramiento al lado inmediato de los huesos de la mártir Eulalia.

Casi destruída durante la Invasión musulmana la Basílica de Santa Eulalia fue rehabilitada hacia 1235 por la Orden de Santiago, institución que hacia 1270 construyó la actual iglesia siendo maestre D. Pelayo Pérez Correa